EL AINIU

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Preambulo

La más increible aventura espiritual de todos los tiempos se manifestará ante tus ojos, revelando profundas verdades acerca de la naturaleza de la realidad y el camino de la transformación personal hacia la total iluminación en esta vida.
Mientras lees las páginas de este libro, vas a aprender increíbles secretos acerca de tu ser auténtico mietras eres retado como la heroína de esta historia a enfrentar tus propios dramas, estrategias y máscaras las cuales son usadas por el ego para ocultar tu verdadera realidad interna.
Al mismo tiempo grandes verdades son reveladas por primera vez aquí, las cuales van a desvanecer tantas mentiras acerca del verdadero desarrollo espiritual y te llevará hacia un verdadero entender acerca de qué es la realización del alma, la Iluminación y la realidad acerca de la existencia de Dios.

Así Nació el Libro

 

Un día me encontraba contemplando la manera de llevar la totalidad de las enseñanzas hasta este punto hacia todos mis estudiantes, de una manera que pudiera ser entendida y procesada fácilmente por cualquier persona sin importar su nivel de evolución espiritual. Abrí mi corazón a Dios y en el absoluto silencio donde solo se vivencia su presencia de absoluta paz, una revelación empezó a ocurrir donde en medio de ese océano infinito de conciencia y amor, una imagen empezó a manifestarse en mi aquietada mente donde vi por primera vez a la heroína de esta historia corriendo en medio de un bosque.
La mano de mi amado Padre Dios consintió mis cabellos indicándome que esa era la respuesta y sentí en impulso de escribir todo lo que veía. Así fue el AIniu nació y tomó vida mientras que yo seguía la historia de esta princesa Elfa, y escribía su aventura con mucha fascinación y la misma inquietud que cualquier lector tiene al leer un libro, siempre preguntándome que iría a pasar después.
Me senté 4 veces a la semana por 3 meses hasta que terminé de plasmar el relato de su odisea la cual contenía todo lo que yo había anhelado en un principio en el sentido de las enseñanzas que quería entregar a todos.
Es mi deseo que todo aquel que la lea pueda tener la oportunidad del ser impactado por la inimaginable magia que esta historia evoca y así siguiendo como lo hice yo paso a paso la aventura, y transformar sus vidas de una manera real y permanente y poder abrir sus corazones hacia Dios.
En mi deseo que tengan Fe en Dios y reciban sus bendiciones… Cyndarion Ainiu.

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Ganador 2011 del premio finalista en el concurso nacional de Estados Unidos:

NATIONAL INDIE EXCELLENCE BOOK AWARDS®***

Categoria literatura Espiritual Nueva Era

Además de las increíbles revelaciones espirituales de ese mágico libro, en “El AIniu” también se revelan por primera vez secretos como:

  • El origen de la raza Elfa, sus creencias y forma de vida.
  • La existencia de la raza Reptiliana y sus propósitos.
  • Secretos acerca de la Luna y sus orígenes.
  • Varias razas desaparecidas que co-existieron cientos de miles años con los humanos.
  • La cultura del continente de Mu y parte de la historia de las tres Atlántidas.
  • El origen de la Lemuria y su función en el Planeta.
  • Cómo se originó la gran guerra de Orión, la más grande guerra del universo.
  • Cómo viven las civilizaciones internas del planeta como Agharta y Telos.
  • Los diferentes reinos elementales internos del planeta y sus funciones.
  • El mundo de las hadas y los seres que lo habitan.
  • Quién es Gaia y cómo hacemos parte de esa conciencia.
  • Secretos de los Dragones y sus ancestrales linajes.
  • El Druismo original y como se practico miles de años atrás.
  • Cómo la Atlántida se separó de Lemuria y sus consecuencias en la conciencia Humana.
  • Qué sucedió en el desaparecido planeta Maldek.
  • El origen de las pirámides y la civilización Marciana.
  • Leyendas del planeta Venusiano.
  • La raza Drakoniana y su función en la gran guerra.
  • El Árbol de la Vida y de dónde proviene.
  • Esto y mucho, mucho más!!

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Vista previa del libro

 

Títilo original:
EL AINIU
Dirección General: Cyndarion
Ilustración de cubierta: Cyndarion
Ilustraciones del interior: Cyndarion
Está prohibida la reproducción total o parcial de este libro, su tratamiento informático, la transmisión de cualquier forma o de cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, registro u otros métodos, sin el permi-so previo escrito de los titulares del Copyright.

Tercera edición en español 2016 – Impresión bajo demanda
© Cyndarion Ainiu
© El Ainiu
ISBN: 978-958-48-8766-5

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Cyndarion Ainiu visítenos: www.eltemplodeDios.com, www.spiritualkey.com,
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Introducción… 7
El comienzo de la profecía… 9
El templo del interior… 25
Veneno emocional… 37
Magia negra… 49
Recuperando el poder interno… 57
El soñador… 79
El animal de poder… 91
Profundizando en el vientre de la madre… 103
Gaia hueca… 117
Agartha, la cuidad cristal de luz… 127
El concilio de los trece… 147
Entrando al bosque negro… 165
El señor de la mentira… 183
Sanando la naturaleza… 203
La cueva sagrada… 221
El corazón de Gaia… 237
es testigo… 255
el destino final del mal…275
Bienvenidos a Abdhuvia… 281
La torre negra aguarda… 301
El rescate… 321
Libertad en un nuevo mundo… 347
Uniendo corazones en el único corazón… 365
La arboleda druida… 379
Ra y el anillo místico… 403
Atlántida en el horizonte… 419
El amor es la llave… 445
Hacia el mundo de los dioses… 463
Invitados inesperados… 479
Ecuanimidad y la espada… 495
El despertar… 511
Epílogo… 533
Acerca del autor… 537
Otras publicaciones… 539

 

 

Transformación es un proceso similar al de liberarse de un capullo y convertirse en la bella mariposa que siempre ha existido en el interior. En ese momento encontramos posibilidades casi ilimitadas para nuestra verdadera expresión, que ha estado escondida de nuestra percepción en el pasado.

El alma es la más magnífica y perfecta realidad que clama manifestarse plenamente como nuestra Verdad. Esta historia es acerca de esa transformación y la total realización de nuestro verdadero Ser. Para muchos podría parecer una historia de fantasía y ficción, pero para aquellos que verdaderamente tienen la sed de abrir sus ojos espirituales, esta es una historia real perdida en las páginas del tiempo, que puede enseñar a nuestros corazones una nueva manera de percibir nuestra realidad y nuestro verdadero potencial como seres humanos.

Hace mucho tiempo, antes de la historia escrita la cual solo se remonta a diez mil años atrás, existieron increíbles civilizaciones y seres que vivían paralelamente a la realidad física y en el mundo de tercera dimensión también. Su existencia ha sido borrada de nuestras memorias después del último cambio de la inclinación del eje planetario, que hizo que las aguas se levantaran destruyendo todas las cosas y cambiando la experiencia dimensional hacia la que estamos vivenciando en este momento. Aun así, civilizaciones como la Atlántida todavía son recordadas como leyendas, pero en realidad existieron y son parte de nuestra antiquísima historia.

La tercera y última Atlántida fue destruida cien mil años atrás, pero su historia data de millones de años hacia el pasado, y es así que durante la segunda era de la Atlántida, la Tierra no solo era habitada por humanos, sino que también estaba compartida con seres como los Elfos, Enanos (Dwarfs), Halflings, Gigantes y muchos otros que tú encontrarás a medida que vayas avanzando en la historia. Fueron tiempos de gran peligro pues la seguridad de todos los seres colgaba de un hilo. Un gran enemigo se había levantado de las profundidades de la Tierra poniendo en peligro la existencia de todos los humanos y no humanos también.

 Sin embargo, un héroe traería balance en esa era oscura que descendía sobre el planeta. Ese héroe aparecería en medio de la civilización de los Elfos, quienes por milenios habían conocido una profecía que predecía que, en el tiempo de más necesidad, un héroe iba aparecer para cambiar el curso de la historia y traer balance al planeta, restaurando nuestra conexión con Dios y la Naturaleza.

Te dejamos ahora donde la historia se empieza a desenvolver, en el momento en que el último reino Elfo está a punto de ser destruido por la fuerza maligna que está tratando de conquistar todo el planeta y esclavizar a todos sus seres. A medida que sigas la aventura de nuestra joven princesa elfa, abre tu corazón y siente la historia como si fuera la tuya propia, y muchos secretos acerca de tu propia realidad serán revelados frente a ti para ser conquistados por tu auténtico Ser. Conviértete en un guerrero a su lado y síguela a través de estas páginas, dejándote transformar en tu vida real por el majestuoso espíritu de esa elfa.

Empecemos entonces la historia donde encontramos a la princesa lista para dar los primeros pasos que la llevarán a la realización de la antiquísima profecía. Pero antes, una amigable advertencia: esta historia está llena de vida y los personajes son fuerzas arquetípicas en la mente colectiva. Tú empezarás a ser transformado por sus energías y presencias. Si tú estás abierto al cambio, entonces una gran jornada espera ante ti, hacia el sendero de la auto transformación.

¿Te convertirás en el héroe de tu propia historia?

 

EL COMIENZO DE LA PROFECÍA

 

Duida acababa de escapar de las garras de los Dinarin y buscaba refugio en el bosque de Viva’ani, el cual estaba bajo la protección de la diosa Nara’mi. Profundo en el bosque y bajo las sombras de los gigantescos pinos, ella empezó a correr más despacio sintiéndose agitada y tratando de recuperar su respiración. Aunque los Elfos pueden correr por días sin descansar, su veloz escape semejante a la agilidad de un venado huyendo de un depredador la había dejado en esta precaria posición.  Una vez que logró componerse y haciendo una respiración profunda, Duida procedió a abrir su pequeño bolso mágico hecho de mithril y sacó de él una dorada perla de luz. La colocó sobre las palmas de sus manos, para luego soplar suavemente sobre ella como si estuviera dejando escapar su última exhalación de esperanza. Pronto esta forma esférica se transmutó en una mariposa que partió de sus largos y elegantes dedos, primero dando una vuelta entera alrededor de la tiara con forma de luna de plata en la cabeza de la princesa. Luego, como si su destinación hubiera sido reconocida, voló erráticamente hacia la oscura corteza de un gran árbol, apuntando hacia un agujero negro en el medio que en realidad era el blanco final hacia el cual se dirigía.

  Una vez dentro del árbol hueco, la mariposa voló hacia arriba por dentro del tronco y salió en la corona del árbol donde una hermosa flor dorada y brillante esperaba por ella. Cuando la mariposa se paró sobre el pistilo de la flor, esta cerró sus pétalos con mucha gentileza a su alrededor como si estuviera guardando una preciosa joya que hubiera aterrizado en su vientre. Esta acción disparó un mecanismo que liberó un seguro y reveló una puerta secreta que se abrió en la base del árbol, lo suficientemente grande para que Duida pudiera entrar. Pero antes de bajar el primer peldaño ella escuchó un sonido arriba, y con los reflejos de un gato extendió su mano para agarrar la esfera dorada, que caía en medio de las ramas sin tocar ni siquiera una de las hojas del árbol.  Una vez guardada la esfera dentro de su bolso, miró a su alrededor para asegurarse de que nadie la estuviera mirando y procedió a descender por un pasillo que la guiaría hacia el Templo Interno de la diosa Nara’mi.

            Duida descendía con afán por los pequeños escalones de piedra, que se iban convirtiendo en un túnel iluminado por lámparas similares a la dorada esfera de luz que ella tenía guardada, dispuestas a intervalos de unos pocos metros de separación. Con sus brazos levantados hacia los lados casi tocando las paredes del túnel para prevenir una caída, Duida mantenía su foco en la imagen de su padre el Rey Samna’than. En esta última imagen él se estaba atrincherando detrás de unas enormes puertas semejantes al marfil, en la cámara del Cristal de la Eternidad:

            —¡Corre mi Ani’maru, la profecía ha comenzado! —decía el rey mientras trataba de mantener una pacífica expresión en su rostro, en los últimos segundos que quedaban antes de que las puertas se cerraran del todo. La llamaba Ani’maru, un cariñoso apodo que significaría para nosotros algo así como “mi precioso ángel”. Al recordarlo una lágrima cristalina cayó de su mejilla al aire reflejando la imagen de las lámparas a lo largo de túnel.

            —¿Qué voy a hacer? Oh, diosa, dame fuerzas porque ya casi no tengo más —pensaba Duida mientras continuaba bajando en las que parecían ser horas de descenso en esta escalera de espiral.

 Sus trajes de seda empezaban a hacer ondulaciones con una corriente de aire que comenzaba a ascender por el túnel, y entonces se relajó un poco pensando que se estaba acercando a la entrada del Templo. De repente, la salida del túnel se reveló más adelante por medio de una gran abertura en las rocosas paredes, que daba paso a una gran oscuridad que no alcanzaba a ser penetrada por las dos últimas lámparas a los lados del arco de piedras. Duida miró hacia arriba y vio el cielo lleno de estrellas.

      —¿Cómo puede ser esto? —pensó—. ¿Estrellas en el vientre de la Madre?

      Ella empezó a caminar siguiendo un angosto camino, construido con algo semejante a piedras de mármol en forma de luna creciente dispuestas horizontalmente. La luz de las escaleras ya no alcanzaba a iluminar el camino, pero para su sorpresa las lunas parecían tener su propia energía luminosa, que se volvía más brillante a medida que ella se internaba más en la oscuridad.  Sonidos de animales empezaban a llenar la aparente vacía oscuridad, especialmente los cantos de los pájaros.  A sus lados sentía la presencia de árboles a lo largo del camino, y siendo una elfa y teniendo un gran sentido de conexión con la Naturaleza, podía percibir la energía que emanaba de ellos. Su sentido del olfato le revelaba que había frutas colgando de las ramas, pero ella no podía ver nada, ni se atrevía a salirse del camino en este momento. Miedo empezó a carcomer su mente, pues la profundidad de la noche envolvía todos sus alrededores, dejando que solo las brillantes lunas la guiaran hacia un destino desconocido en lo que le concernía a ella.

—Oh, amada diosa, se supone que debo llegar a las puertas de tu Templo. ¿Estoy perdida, amada mía? ¡Por favor dame coraje para seguir este sendero! —pensó.

      Duida miró hacia arriba con la esperanza de que las estrellas iluminaran más su casi ciega percepción de sus alrededores, pero la luz no era suficiente para rasgar el velo de la oscuridad.  Su respiración se puso más agitada y una profunda sensación de dolor provino de su estómago, la misma que tú sientes cuando el miedo ha tomado tus sentidos.

—¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por qué mi padre me envió a este Templo adonde nadie ha venido en casi mil doscientos años? La última en venir acá fue mi madre y yo era tan solo una niña y nunca la volví a ver, oh… Los siglos no han podido opacar la amada imagen de mi madre…

Mirando su mano derecha observó el anillo de luna, una de las pocas posesiones que su madre había dejado tiempo atrás. La piedra negra del anillo siempre revelaba adentro la imagen de la luna de acuerdo a la real fase lunar del momento. Era luna llena ahora, y Duida solo deseaba que la luna estuviera en este firmamento para poder disfrutar de sus rayos de luz plateada en la noche, en vez de estar inmersa en esta oscuridad.  Su corazón se sentía más y más pesado con las memorias de su madre, a medida que los felices momentos recordados revivían en su mente. Sus piernas se sentían cansadas ahora, y la tristeza le demandaba que se sentara en una de las piedras lunares y se lamentara por su madre y por la situación en la que ella misma se encontraba en ese instante.

—¿Por qué yo? ¿Por qué tengo que encontrar el AIniu, siendo que hay tantos guerreros en mi reino que están más preparados y capacitados para esta tarea que una joven princesa? Yo no fui entrenada para algo así, que requiere de un héroe que pueda sobrepasar todas las barreras.  Mi belleza es mi mayor atributo por lo que yo sé, pero… ¿cómo puede eso ser un talento para una misión como esta?  Mi padre debió enloquecer al final para haberme mandado sola, sin guardias que me escoltaran. ¿Será que realmente me ama o solo quería deshacerse de mí?  Todavía recuerdo cómo le duele su corazón cada vez que me mira y le llega la imagen de mi madre. Aunque yo sé que no fue mi culpa que ella se fuera… ¿Pero cómo puedo estar segura?

La mente de Duida estaba totalmente perdida en el tren de pensamientos que la conducían hacia lo profundo de su presente miseria. Quería que el universo supiera que ella era una víctima y que merecía ser salvada, o por lo menos reconocida por el esfuerzo que había puesto hasta este momento.

Tantos cumplidos le habían dado siempre y de manera tan fácil por cualquier logro, que habían acostumbrado a sintonizar su mente a la búsqueda trivial de reconocimiento y alabanza.  Pero estaba sola ahora y no había una voz cercana que le pudiera entregar la deseada gratificación.  Se quitó su tiara, halándola sobre sus largas y elegantes orejas puntiagudas, y la puso sobre el piso. Deseaba no ser una indefensa princesa en medio del vientre de la Tierra, sin conocimiento alguno de lo que iba a pasar con ella ahora que su reino estaba a punto de caer en algunas pocas semanas, o tal vez meses. Su largo, oscuro y lustroso cabello de tono azulado cayó a lo largo de su cuerpo hasta las rodillas, cubriendo su plateado vestido y su cara. Dentro de ese velo se sintió más sola de lo que nunca se había sentido en su vida, como un pequeño grano de arena dejado solo bajo la inmensidad de las estrellas.

            Por un segundo en esa soledad consigo misma, un momento de claridad brilló en su mente como si hubiera visto en un instante la importancia de su presente situación. Entonces percibió cómo ella estaba usando esa egoísta estrategia de la pobrecita yo. Pero no había nadie que pudiera caer presa de su acto, luego ¿por qué lo estaba haciendo?

            —Qué tonta soy. No hay nadie aquí a quien llamarle la atención, y aun así yo sigo usando esta táctica de sentirme la víctima. ¿Solo estoy buscando validar mi importancia personal, aún en este momento? ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! —Duida se rió tan fuerte que tuvo que poner ambas manos sobre su ombligo para contener esa sensación de liberación energética que ocurre cuando la verdadera risa proviene de lo profundo del estómago. Hasta se fue hacia atrás con sus ojos cerrados tratando de contener las lágrimas que salían de ellos, que no eran lágrimas saladas como las que uno deja caer en medio de la tristeza. Ella se rió por un rato de sus tácticas, antes de empezar a contemplar un poco más aquello que estaba empezando a ver en sí misma. Mirando las estrellas, cayó en la cuenta de que había usado esa estrategia muchas veces para obtener la atención de su padre y familiares y lograr que hicieran lo que ella quería, y ahora en esta soledad pensó para sí:

            —¿No es esa una manera de controlar a otros? ¿No he estado manipulando a los demás al actuar estas escenas de la pobrecita pequeña princesa? ¡Oh! Sí, lo he estado haciendo, y me puedo dar unas palmadas en la espalda porque me he vuelto una maestra para actuar estas películas que me han servido muy bien hasta hoy día. Pero en esta oscura soledad, sin audiencia alguna, puedo ver que esto es un juego de manipulación para llamar la atención, y es algo que no me va ayudar ahora. De hecho, es algo que solo me ha beneficiado a mí en el pasado, y ahora debo pensar en los demás y no en mí    —concluyó Duida.

      Habiendo pensado eso, una nueva resolución hizo vibrar su corazón hacia todas las partes de su cuerpo, haciéndole sentir que había un propósito real para estar ahí, y que para que ella tuviera éxito tenía que reunir todas sus fuerzas y dejar de sentir lástima de sí misma, y dirigir sus energías hacia el objetivo inmediato: llegar al Templo de la diosa Nara’mi.  Sintiendo esta renovada energía, Duida se paró en sus dos pies con la resolución de continuar su viaje hacia la oscuridad y dijo en un alto tono de voz mientras golpeaba su mano derecha de color suave como el marfil con su palma izquierda:

      —¡¡Yo voy a llegar al Templo sin importar qué!!

      Su intensa y hermosa expresión cambió a una de sorpresa, porque después de haber pronunciado esas palabras las estrellas comenzaron a brillar más y más hasta que la noche se tornó en un día de luz blanca.  Maravillada vio cómo el crecimiento en la intensidad de la iluminación empezó a revelar que había estado todo este tiempo dentro del Templo.  Las estrellas arriba eran en realidad cristales de cuarzo que cubrían todo el techo del mismo. Ahora estaban totalmente iluminados, mientras que antes habían mostrado solo sus puntitas.

            Duida se encontraba dentro de unos patios y jardines interiores que precedían lo que parecía ser la entrada al Templo Interno, pues el camino se dirigía hacia unos portales dorados que tenían una cara en cada puerta. Una era la cara de un hombre, pero en vez de cabello tenía hojas enmarcando sus facciones que eran como las de un dios, con dos cuernos de ciervo saliendo de su cabeza.  La otra imagen era la de una elfa de mucha realeza y serenidad, y probablemente era la imagen de la diosa Nara’mi, o al menos eso pensó Duida.  Ella empezó a correr hacia los portales con mucha urgencia buscando audiencia con la diosa, pero cuando los empujó se dio cuenta de que estaban cerrados y asegurados.

            —¿Es esta una broma cósmica? En el nombre de la diosa, yo no tengo tiempo que perder… y ahora esto. ¡¡Al’ham!!

—gritó diciendo hola en su lengua elfa. Su voz sonaba más como música ya que su tono contenía mucha suavidad y dulzura, tanta que fácilmente podría endulzar el corazón de cualquier hombre.

            —¡Alham! ¡Yo soy la princesa Q’iom Nani Duida, hija del Rey Samna’than del Reino en el Bosque del Vanadiam!

            Toda la realeza e importancia que dio Duida a su llamado de urgencia hubiera sido suficiente para obligar a cualquier habitante del Templo a que abriera las puertas y la dejara entrar, pero nada sucedió. Entonces ella decidió caminar alrededor de los patios, pensando que debía haber otra entrada al Templo Interno.  Caminando a través de los árboles vio unos frutos dorados como pequeños melones que colgaban de las ramas. Nunca había visto esa fruta y estaba intrigada por saber a qué sabía ese provocativo aperitivo. A pesar de que vestía lo que parecía ser un traje real como el de la Cenicienta de color plateado, saltó con gran agilidad, primero poniendo un pie en el tronco e impulsándose hacia arriba en dirección a la rama, agarrando así el fruto con su mano izquierda, para luego dar una vuelta en el aire de trescientos sesenta grados y caer con mucha gracia y destreza en sus pies, acompañada de una amplia sonrisa de satisfacción. Aunque tenía mil quinientos setenta y tres años de edad, Duida estaba saliendo de sus años de adolescente y convirtiéndose en mujer, por lo cual el ímpetu de su juventud estaba muy presente y vivo en su corazón.

      —¡¡No te la comas!! —escuchó una voz que gritaba un poco más allá de la línea de árboles.

      —¿Quién está allí?  —Ella no tenía miedo y preguntó en un tono de voz de mucha curiosidad, después de todo, esa voz no había sonado amenazadora.

      —¡No te comas la fruta! ¡Está prohibido! —gritó la voz una vez más.

      Duida caminó despacio hacia la voz más allá de los árboles, y para su sorpresa se encontró con un ave de color naranja y dos cabezas, sentada sobre una varilla dorada que salía de una columna de mármol que se elevaba hasta el techo del Templo.  Ella puso su mano sobre la boca riéndose suavemente al ver a este extraño pájaro, para guardar etiqueta ante el raro animal.

      Lentamente se acercó sin quitar su mirada de esta misteriosa criatura que estaba sentada un poco más arriba del nivel de sus ojos, a unos dos metros de altura.

      —¿Habló usted? —preguntó ella educadamente.

      —¡Sí! ¡Dije que no te comas la fruta! ¡Arrrrrrrrrrrgh!! —dijo la cabeza izquierda.

      —¡Qué rudo es su tono de voz, señor! —respondió Duida mientras colocaba sus manos en las caderas inclinándose un poco hacia el pájaro.

      —¡No lo escuches! Si tú tienes hambre siéntete libre de disfrutar esa jugosa fruta. Se llama Mandilla, sabes. Es una rara exquisitez que solo crece aquí en el mundo interno —dijo la cabeza derecha del pájaro.

      Cuando ella estaba a punto de morder la provocadora fruta, la cabeza izquierda repitió:

—¡No te atrevas! ¡Es prohibido para un extraño compartir las frutas de la diosa! ¡Arrrrrrrrhhhhhhg!

      —¡Aquí vas otra vez! —dijo la cabeza derecha—. ¿No discutimos esto hace poco más de mil años atrás?

      —¡Sí! —dijo la cabeza izquierda—. Es por eso que no te he hablado desde entonces.

      —Bueno, yo me he disculpado muchas veces a través de las décadas contigo, pero tú no pareces poder dejar ir el asunto —acotó la cabeza derecha con un aire de mucha dignidad.

      —¡Yo no me olvido ni perdono! —insistió la cabeza izquierda mientras escupía hacia su pierna derecha.

      —¡Oh… memorias! Ellas te mantienen prisionero, sabes… —dijo la cabeza derecha tratando de hacer contacto de ojo con la otra.

      —¡No! Tú estás equivocado. ¡Las memorias me ayudan a acordarme de lo que tú me has hecho! Preciosas memorias, hmmmm… —La cabeza izquierda parecía haber empezado a fantasear como si recordara algunas lejanas memorias.

      La cabeza derecha se rió y dijo:

      —¡Oh no, ahí va él otra vez… perdiendo el momento presente que es tan frágil y se nos escapa todo el tiempo!….

 

 

 

Cyndarion (Andrés Vanegas) ha viajado y enseñado profundos principios espirituales en los pasados 20 años de filosofías y prácticas espirituales como: Metafísica Avanzada, Tecnologías Extraterrestres de Expansión de Conciencia, Canalización de Seres de Luz y Ángeles, Meditación, Reiki, Sanación Energética y Chamánica, Druismo, Hermetismo, Cábala, Magia Egipcia, Tantrayana y Zen Budismo, Kriya Yoga y Kundalini Yoga, Enseñanzas Toltecas e Incas, Advaita Vedanta y enseñanzas de la Biblia.

  Su primer gran despertar espiritual ocurrió en la época en que practicó las enseñanzas de Dogen, Zen Budismo y Advaita Vedanta, las cuales son filosofías de No-Dualidad o dirigidas a trascender la aparente dualidad y separación que se vivencia en este mundo.

  Un día su mente entró en un profundo silencio, vacía de todo pensamiento y entonces tuvo la realización directa de su verdadera realidad como el Alma Divina que habita en el cuerpo. Poco después entró en un estado de vivencia permanente de unidad absoluta donde la ilusión de separación desapareció para siempre.

  Años después mientras practicaba unas técnicas de iniciación energética para despertar el kundalini, tuvo la vivencia donde el fuego interno o el llamado Kundalini ascendió por todos sus centros hasta llegar al centro coronario donde quedó permanentemente anclado entrando así en un estado permanente de Ecuanimidad, tal como lo enseñó el Buda o a lo que él se refería como la Iluminación.

  Poco tiempo después al unirse a trabajar con su hermana Galitica, tuvo la revelación directa de la existencia de Dios como un ser personalizado, opuesto a todas las realizaciones impersonales que tuvo en el pasado y desde ese entonces siempre unido a su padre celestial ha estado enseñando la culminación de todas sus experiencias que lo llevaron a lograr su estado de conciencia de Dios.

 

Algunos personajes de la novela

Dónde más puede comprar el Ainiu:

 Amazon…   Bubok…   Lulu…

Comentarios de los Lectores

7 comentarios en “El Ainiu”

  1. "Por circunstancias muy particulares me tocó leer El AIniu en profundidad varias veces. El oficio de correctora hace que uno tenga que involucrarse en profundidad con lo que lee. Digamos que el verano pasado lo pasé sumergida en el increíble viaje de esa elfa y sus compañeros... Me levantaba por las mañanas con Duida, mis tardes estaban pobladas de dwarfs, hadas, demonios que se volvían seres luminosos, historias de amor y del bien triunfando sobre el mal, flores que podían comunicarse, seres mágicos y conmovedores que me llevaron de la mano a vivir sus aventuras. Pero lo más maravilloso que me pasó con el libro fue que, a medida que la lectura avanzaba, fui viendo allí, fluyendo a través de la historia de Duida, mi propia historia. Mis batallas interiores, mis procesos, mis descubrimientos, los pasos que ya había dado en mi camino y los que me faltaba dar. Como una guía amorosa para mi recorrido, El AIniu me acompañó y aún me acompaña con su sabiduría llena de ternura. Es un libro para recomendar. ¡Espero que lo disfruten!" …
    Gabriela. Argentina

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